
Debido a que el municipio tuvo grandes problemas para proveer de servicios a las colonias nacientes, desde 1903 se dispuso que las concesionarias construyeran las atarjas, dotaran de agua potable y pavimento a calles y banquetas y plantaran árboles, servicios que les pagaría el municipio posteriormente.
Gracias a esta disposición, la Roma se convirtió en el primer fraccionamiento habitacional en toda forma de la ciudad de México.
El innovador diseño urbano elegido por los empresarios de la colonia Roma para hacer de ella la más importante de la ciudad consideraba amplias calles, por lo general de 20 metros de ancho, como Orizaba, que además tenía un camellón central.
Jalisco era la avenida principal, con 45 metros de ancho y una doble hilera de magníficos árboles: todo un bulevar estilo parís.
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